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Horacio Herrera

Julia

spanish, life, thoughts2 min read

A todos nos llega ese momento de reflexionar, que siempre llega cuando alguien muere o pasa algo “irreversible”. Hace unos días se ha muerto Julia, la señora que me recibió en su casa hace 13 años cuando llegué aquí a Barcelona. Una señora no muy convencional, pero muy Julia.

Julia fue una señora bastante “especial”. Siempre tenia una solución para todo, ademas que le tenia miedo a muy pocas cosas. No le importaba meterse con cualquiera, si quería decir alguna cosa a alguien, no lo dudes, la ibas a escuchar, te pudiese gustar o no, pero las cosas te las decía a la cara siempre.

Llegue a su casa en el 2007, con 19 años a vivir en el altillo de su apartamento. En ese entonces era una especie de deposito para las telas que tenia, ya que ademas de alquilar otras habitaciones que tenia en la segunda parte de su casa, tenia un taller de costura.

Vivía una rutina bastante constante: Se despertaba, iba a coser, volvía a comer, se echaba una siesta, volvía a coser, cenábamos, y a la cama. Algunos días la cena la haciamos en el bingo, cerca de casa; solo nos gastábamos 20 euros, y con eso cenábamos primero, segundo postre, bebida y ademas jugábamos unos cuantos cartones. Ella iba a lo mejor 2 o 3 veces por semana al bingo; era una de las habituales. A pesar de ir mucho al bingo, siempre sabia antes de entrar cuánto se iba a gastar, pero si ganaba, siempre jugaba un poquito más ;)

Su hijo Hector vivía en Barcelona también, y por vivir con su madre pues hicimos una gran amistad. Aprendí mucho de él durante esos dos años, era como el hermano mayor que nunca tuve, y más estando en un continente totalmente nuevo.

La relación entre Julia y Hector era también “especial”, Pero dentro de todo ambos se querían a su manera. Recuerdo una vez que Julia tuvo que estar hospitalizada unos días, y Hector organizó para remodelarle el baño y limpiarle la cocina. Todo quedó genial. Cuando Julia volvió a casa, digamos que su reacción que vimos de ella no fue “la mejor” :P.

Poder vivir con Julia fue una de las razones por las que yo pude cambiar mi vida. No sé dónde estaría si no hubiese vivido en ese altillo frío y lleno de telas (eventualmente lo arreglé a mis necesidades!).

Yo le debo mucho a esa mujer, pero lo que más me llevo de ella es lo auténtica que era. No importaba qué pasara ni con quién estuviese, ella iba a hacer y a decir lo que ella quisiese sin importar nada. Tengo la suerte de tener muchos recuerdos buenos con ella, y poder recordarla como lo que fue.

Una cosa curiosa que me he dado cuenta; Hay muchas personas que han pasado por este mundo que, a pesar de no haber hecho lo mejor o seguir el estereotipo de “buena vida” que normalmente nos imponen, son recordados y elogiados. Creo que esto se debe no a que hicieron cosas diferentes o extraordinarias, sino a que fueron lo más auténticos y fieles a ellos mismos que pudieron ser, y esto extrañamente es muy admirable. empiezo a creer que es más importante ser fiel a uno mismo sobre hacer grandes cosas, porque siempre van a haber personas que hagan grandes cosas, pero nadie será tú, mejor que tu mismo. Nunca.

Me molesta que éstas reflexiones se hagan habitualmente cuando ya no hay vuelta atrás. Yo me arrepiento de no haberle dicho explícitamente a Julia lo importante y valioso que fue para mi que ella me haya abierto las puertas de su casa. Ahora me imagino a Julia diciéndome “hasta ahora tu me dices esta pendejada!?” 😂

Espero que con éste poquito de Julia que he compartido contigo, podamos todos ser un poco más como ella, que realmente es ser un poco más como nosotros mismos, sin importar qué , quién y cómo.

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